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sábado, 7 de marzo de 2009

Viejos puentes ferroviarios: uniéndonos con el pasado

Saliendo desde Padre Las Casas hacia el camino interior por Licanco

Cuando se viaja raudo por la carretera, sin posiblidad de detención para observar algo que nos atrae la atención, como cuando nos trasladamos de un sitio a otro en un bus, muchas veces decimos : "me gustaría estar allí", o "algún día visitaré aquel lugar". En mi caso particular, que me atraen las antiguas obras de arte ferroviarias, cuando he viajado al Sur de Temuco he visto los viaductos y puentes que cruzan los ríos y esteros de la zona. La mayoría de aquellas estructuras de piedra, ladrillo y acero son viejos monumentos de la ingeniería del siglo diecinueve, que datan de la época cuando se contruyó el tramo de la vía férrea que unió las ciudades de Temuco y Pitrufquén, obra concluida en el mes de noviembre del año 1898.

Bifurcación Licanco-Maquehue

El sábado 21 de febrero de 2009, sin más compañera que mi bicicleta, salí desde mi casa con destino al puente ferroviario sobre el estero Pelales, en las cercanías de la localidad de Freire, con previas detenciones, como en el sector de Licanco Chico, en casa de doña Leudora Painén (para ver el estado de madurez de las manzanas "cabeza de niño", que me ofreció hace unos meses atrás), luego pasando por el puente Pichi Quepe, y, posteriormente, por el Quepe y el Huilquilco.

En Licanco Chico encontré a la señora Leudora haciendo dulce de mora. Las manzanas estaban casi a punto pero aún les faltaba una pizca de maduración, así es que quedé invitado para el segundo sábado de marzo para realizar una cosecha de esa rica fruta. Después de conversar con ella sobre sus antepasados, y sobre el lugar en el que su familia ha vivido por muchísimo tiempo, me despedí de ella para continuar a mi destino. En una anterior ocasión había visitado el puente Pichi Quepe, pero no había buscado la información del año de fabricación de ese mecano ferroviario. Bueno, en esta oportunidad pasé nuevamente al lugar a ubicar el dato, encontrándolo en uno de sus extremos. El fabricante fue la siderúrgica "Schneider et Cie", de Le Creusot, Francia, y la placa indica que su confección fue en el año 1896.

El "Pichi Quepe" (Quepe Chico)

El Quepe

El puente sobre el río Quepe me vio pasar nuevamente rumbo al Sur. Al pasar frente al recinto de la ex estación de ferrocarriles de Quepe no pude dejar de sentir pena al observar que un gran letrero anuncia la venta del recinto... Me detuve e ingresé al sector del patio de maniobras, cubierto de pastizales. Observé con tristeza al centenario edificio de la estación, y pensé : "¡Cómo me gustaría ser un Farkas, para tener el dinero suficiente para comprar este terreno con su construcción y restaurarla, y hacer una especie de restaurante con aires ferroviarios y de colonos sureños!". Tomé varias fotos, por que llegará el día en que todo aquello habrá desaparecido y con la posible demolición nadie reconocerá el trabajo industrioso y experto de las manos de aquellos constructores, carpinteros y albañiles que se aventuraron en Araucanía, finalizando el siglo diecinueve, para realizar tan resistentes y características obras.

Ex estación Quepe
Saliendo del pueblo de Quepe

Salí de Quepe y continué mi pedaleo hasta encontrarme con mi primera meta: el puente Hulquilco. Quería obtener datos sobre su fabricación, pero no hallé información en ningún lugar de su estructura. A lo más, el óxido de la superficie y una desprendida piedra de coronación del estribo Sur, aparentemente sacada de su lugar por inescrupulosos. Saqué abundantes fotos del lugar. Mientras desde la línea férrea fotografiaba el puente, me di cuenta que una camioneta se detenía y bajaba de ella un hombre que tomaba mi bicicleta. No estaba a una distancia muy cercana, como para partir a socorrer a mi vehículo, pensando que se la iban a llevar, así es que le hice zoom a mi cámara fotográfica para capturar la placa patente de la camioneta, y así tener una prueba de los "cacos". En eso estaba, cuando me percaté que habían tomado mi bicicleta sólo para disponerla en un lugar fuera del sendero en el que la había dejado un rato atrás, con el sólo propósito de no aplastarla con el vehículo motorizado. ¡Uf! ¡Qué alivio! Pero decidí que nunca más dejaría abandonada a mi bici, a una distancia a la que la pierda de vista.

Puente Huilquilco
Pese al calor del día, continúe mi viaje hasta el puente Pelales. El letrero anunciando el Peaje carretero de Quepe a 1000 metros, anunció mi llegada al estero que da nombre a los puentes ferroviario y carretero del lugar. Me acerqué al viaducto, lo observé por todos lados y tampoco encontré la identificación del fabricante, sólo óxido. Aparantemente el Huilquilco y el Pelales no fueron fabricados por "Scheneider et Cie", ya que ellos eran orgullosos de sus obras y le ponían una placa identificatoria a todo lo que enviaban desde Francia al extranjero.

Llegando al sector del estero Pelales

Estero Pelales
Puente ferroviario Pelales
Un par de horas en el lindo paisaje del entorno, y a la sombra de la vegetación que se encuentra a la orilla de la vía férrea, me repusieron del calor del día. Recorrí el puente, de un lado al otro, saqué una buena cantidad de fotografías; observé los postes de rieles que aún soportan las podridas crucetas de madera con los aisladores de loza y vidrio verde que llevaban los "hilos" telegráficos del pasado. Me encaramé en la baranda del puente, y desde la altura imaginé los sonidos y las imágenes de sudorosos trabajadores que con pala y picota dieron forma al terraplén sobre el que se hizo el tendido de la línea férrea, hace más de cien años; un trabajo efectuado por aquellos "carrilanos", nunca bien reconocido o ni siquiera recordado.

Un trabajador de vías de ferrocarriles "rebautizó" al puente...
Una vista, desde la Ruta Cinco Sur

A las cinco de la tarde emprendí el retorno a mi hogar, sin antes grabar un pequeño vídeo. Misión cumplida. Adonde sueño ir, allí iré...

viernes, 31 de octubre de 2008

Raid Temuco, Quepe, Mahuidanche, Maquewe-Pelales, Temuco

Este paseo estaba pendiente. En aquella oportunidad en que visité Gorbea, y al ver desde la ventana del bus, que me transportaba de regreso a Temuco, las viejas estaciones ferroviarias de Quepe y Metrenco, me puse la meta de visitarlas en un plazo breve. Metrenco fue el primer sitio visitado, el 20 de septiembre de 2008, y tenía planificado viajar en mi bicicleta hasta la localidad de Quepe el día sábado 18 de octubre, pero un triste imprevisto me llevó a movilizarme en aquella fecha a la ciudad de Bulnes, en la Región del Bío Bío.

Como la experiencia de viajar acompañado es mucho mejor, invité a mis amigos Jaime y Washington a realizar este viaje, explicándoles las motivaciones que me inspiraban. Hoy nos reunimos en el sector del acceso a la ex Base Aérea Maquehue. Llegué al lugar del encuentro a la 10:00 horas, Jaime llegó unos minutos más tarde y, finalmente, Washington. A las 10:15 horas comenzamos a rodar, haciendo ingreso desde la Ruta Cinco Sur hacia el camino que nos llevó por la Comunidad Indígena de Licanco. Para mi sorpresa, el camino está siendo nuevamente asfaltado, por lo que esta vez el recorrido fue muy rápido, a diferencia de mi experiencia por aquel lugar en mi ida a Metrenco el 20 de septiembre. Una vez que accedimos a la calle lateral que va paralela a la Ruta Cinco, ya a las 11:15 horas estábamos pasando frente a la Estación ferroviaria de Metrenco.

Llegando a Metrenco

Quince minutos después nos detuvimos para fotografiar un pequeño puente ferroviario que data de la época de la construcción del tramo Temuco a Pitrufquén, hacia el año 1896.


A las 11:50 horas estábamos llegando al río Quepe. Una vez cruzado por el puente carretero, bajamos a la playa del río, a fin de fotografiar el puente ferroviario que cruza esta corriente.


Accedimos a la orilla de la vía férrea, y al puente mismo, a través de un terreno que estaba cercado precariamente. Yo fui el primero en llegar al puente ferroviario, para ser fotografiado por Jaime. Revisando las vigas metálicas encontré una placa que indicaba el fabricante de aquella estructura metálica: "Schneider y C. Creusot 1896". Desde la altura del puente llamé a Jaime para que me llevara la cámara fotográfica. Me retiré de la escructura para indicar a Jaime un sendero por el que podía llegar al terraplén de la vía férrea, y me di cuenta que había una mujer que gesticulaba enérgicamente frente a Jaime y éste le decía algo. Desde la distancia no se oía la conversación, pero se notaba que había molestia en aquella persona. Luego de eso, Jaime subió por otro lugar y me contó lo acontecido: la mujer estaba molesta por que estábamos pasando por "su propiedad", y Jaime, acertadamente, le había señalado que el lugar que ella estaba ocupando era una faja ferroviaria de propiedad fiscal, pero ella no oía razones... Finalmente llegó Washington, quien expresó que la mencionada señora había cambiado su actitud y que le había permitido acceder a la vía férrea a través de "su" propiedad. Nos fotografiamos en aquel lugar histórico y emprendimos nuevamente el viaje rumbo al pueblo de Quepe, ubicado a 1,5 kilómetros al Sur del río.

El tamaño de la estructura del puente se aprecia con lo diminuto que me veo sobre él
Vista hacia el Norte. Minutos antes pasó un tren de carga hacia el Sur

Entramos al pueblo a través de un paso sobre nivel que cruza la Ruta Cinco por el lado Sur de la localidad. Por una calle principal logramos acceder a la Estación Ferroviaria. Fotografié el lugar y el antiguo edificio (construido en el año 1897). Al no estar operativa la estación ferroviaria, el semáforo ya no tiene sus aspas; y el edificio ya no está habitado por personal ferroviario, si no por una familia que restauró la casa para hacerla habitable, pues había estado abandonada y expuesta a la destrucción y al uso impropio que la había convertido en un antro.

La característica forma de los edificios de las antiguas estaciones ferroviarias del Sur de Chile

Conversamos unos quince minutos con el fefe de la familia y su esposa, quienes, como pudimos darnos cuenta, son personas de gran esfuerzo y dedicación al cuidado del lugar que les acogió como su hogar. Nos despedimos afectuosamente de estas personas y comenzamos cerca de las 13:00 horas el regreso hacia Temuco. Cruzamos hacia la calle lateral a través de la pasarela peatonal en altura del acceso Norte de Quepe, y continuamos pedaleando hasta encontrar el camino ripiado al sector Mahuidanche, al Poniente de la carretera, en cuyo trayecto cruzó un lindo zorro delante de nosotros. Unos centenares de metros más allá nos detuvimos a comer una colación en una playa al borde del río Quepe y descansamos a la sombra de unos sauces ubicados en el lugar.

Los puentes sobre el río Quepe, desde el Poniente, camino a Mahuidanche

Por la ruta de Mahuidanche

Hora de colación... y de "reportarse" a la cónyuge

Jaime había llevado dos pequeños álbumes con fotografías de la época de nuestro servicio militar, las que revisamos y recordamos los nombres de los varios personajes que en ellas aparecían. Una media hora estuvimos allí, para luego retornar al camino que nos llevó al sector Maquewue-Pelales, siendo ya las 15:20 horas. Allí el río Quepe es cruzado por dos puentes: uno bastante nuevo, que soporta el tránsito de vehículos mayores, y uno en desuso del tipo "colgante", completamente hecho de madera. Más fotografías en el lugar, que tiene una vista espectacular al cajón del río, nos hizo detenernos unos veinte minutos allí.

Antiguo puente colgante, en el sector Maquewue-Pelales

Continuamos por el camino asfaltado que pasa cerca del Hospital Maquehue, que atiende a la gentes del sector, mayoritariamente de la etnia indígena mapuche, llegando al sector Maquehue a alrededor de las 16:30 horas. Desde allí fueron unos veinte minutos hasta el lugar que fue nuestro punto de partida a las diez de la mañana. En la despedida, nos dijimos "hasta la próxima salida", lo cual podría ser a un lugar más lejano, incluso con el transporte de nuestras bicicletas en un bus, para un acercamiento a algún destino espectacular de esta Región de La Araucanía.

Fueron siete horas de viaje, con variadas experiencias: desde las desagradables, como la de la señora que increpó a Jaime, pasando por la edificante conversación con la familia que ocupa el edificio de la ex Estación de Quepe, ahora el hogar de gente esforzada; y, finalmente, los paisajes espectaculares a sólo unos cuantos kilómetros de Temuco.

Más fotos se pueden ver aquí
Temuco a Quepe


Éste fue el trayecto recorrido, aproximadamente un total de 35 kilómetros